I LOVE YOU
Por Eduardo Röhr
El 4 de marzo de este año nos enteramos de que un gusano (virus) había
causado en cuestión de horas estragos en todo el mundo. A nadie realmente le
consta esto, pero salió en todo noticiero y estuvo en boca de todo tipo de
expertos en el tema. Expertos que pocos conocen, de poco o ningún curriculum en
el tema, pero parece que hoy en día cualquiera que puede entrar a leer los
reportes de las grandes empresas de antivirus lo es.
De más está decir que yo no pongo en duda que este gusano haya causado
problemas... pero no en cualidad ni cantidad que acusan las grandes empresas de
antivirus, a las cuales estos problemas les vienen de parabienes.
¿Por qué
aseguro esto? Fácil, con lo avanzados que son los sistemas operativos de hoy,
es posible aislarlos y exterminarlos precozmente. Si el virus esta bien hecho
llegará en todo caso a destruir la información de un usuario... pero NUNCA
del sistema entero. Hoy en día los sistemas operativos tienen todo lo
necesario para minimizar o trivializar el riesgo de virus.
Pero, entonces, ¿por qué el problemón con este "I LOVE YOU" o antes con el "Melissa"?
Todo sistema operativo serio que se considere de última generación y
moderno (salvo los Windows 9x) trae entre otras virtudes algo llamado
multithreading y algo llamado multiuser. ¿Qué corchos tiene eso que ver con los virus?
Bueno, pues muy fácil: en los sistemas multiusuario existe un usuario que es
DIOS (administrador, root, supervisor, etc.) que tiene derecho a hacer lo que
quiera en el sistema, a tocar lo que quiera, a modificar lo que guste y a
leer y monitorear lo que haga el SO (sistema operativo) o hasta los usuarios
en sí mismo. A su vez, el usuario no puede más que LEER archivos de sistema,
y no puede siquiera saber que tienen otros "co-habitantes", a menos que
estos otros por su propia cuenta se lo dejen ver y/o tocar. Esto acota
drásticamente el entorno de acción de un posible virus (o programa dañino) a solo el ambiente de
ese usuario (no olvidar que el virus/gusano es un programa más de la pc, y
por lo tanto para él rigen los mismos derechos y posibilidades que cualquier
otro soft que ejecute concientemente ese mismo usuario en su entorno). Y si
el sistema es monitoreado, el virus en seguida aparecerá a la vista, por
más técnica de ocultamiento que este use. En pocas palabras, hará posiblemente
algún daño, pero circunscripto a los datos del usuario.
Entonces, ¿por qué hacen tanto daño estos virus? Bueno, esto es en gran
parte consecuencia de una política aceptada por varias empresas de tener a
cargo de sus sistemas informáticos a gente que no sea costosa, a empleados que
son por ahí expertos en Windows 9x o hasta en Windows NT, pero más alla de
lindos ambientes gráficos desconocen el por qué y como de lo que realmente pasa
adentro y en su entorno. Por supuesto esto no pasa en todos lados, y, oh
casualidad, en empresas o lugares donde se tiene personal capacitado, siempre
los daños por virus son nulos, mínimos y en el peor de los casos rápidamente
reversibles, sin pérdida total de los datos y/o pérdida de tiempo en las
transacciones de la empresa o sitio. Es bueno recordar también que algunos
sectores informáticos no cuentan con las adecuadas medidas de monitoreo y por
lo tanto los virus viven y se multiplican felizmente por las computadoras
hasta que, por los daños que ocasionan, se hacen más que visibles, pero
claro... ya es tarde para salvar algo.
Y si a esto le agregamos la increible propaganda de las empresas
antivirus, tendremos en nuestras manos una gran tragedia total. Absolutamente
evitable si estuvieramos en buenas manos y con medios de comunicación que buscarán
informar y no solo escandalizar para mejorar el rating.
Claro está, que por mejor preparado que se esté para evitar estos
percances, nada es a prueba de todo y siempre algo puede fallar. Por eso, en los
sitios que se trabaja en serio, se PLANIFICA, se hacen COPIAS DE RESGUARDO, se
TOMA EN SERIO LA SEGURIDAD y se valora más a la gente que sabe lo que hace
que la gente que sabe manejar lindas ventanitas y botonitos, los daños son
menores o nulos y pocas veces implican riesgo de la calidad y fiabilidad de
los datos en juego.
A los pocos que hayan llegado al final de este descargo, les cuento para
su alivio, que es esta la misma gente que, en su mayoría, afectada por un
virusito en visual basic script (ejem), acusa a este soft de daños, en vez de
recordar que ellos mismos estaban a cargo de evitar esto (y tienen
herramientas de sobra para prevenirlo o minimizarlo) y es la misma gente que a su
vez seguramente estará a cargo de evitar que hackers (crackers) roben las
bases con datos de vuetras tarjetas de crédito.
¡Buenas noches!
Hanus!
|
| 08/12/99 |
NICO
Nico era un pibe inquieto. Era, porque ahora está muerto. Inquieto, porque nunca permanecía en un solo sitio por más de treinta segundos. Siempre dispuesto a sentir cada lugar con todo el cuerpo, se tiraba de cabeza en el rincón que quedaba entre el piano y la pared, y de ahí observaba el mundo patas arriba recién descubierto. Rápidamente aburrido, su frondosa imaginación lo llevaba a la epopeya de subir la colina (escalera) para llegar a la trinchera salvadora (la planta alta) luego de haber recibido un ominoso balazo enemigo (nada) en la parte baja de su columna, lo que había inutilizado sus piernas. Así, arrastrándose escaleras arriba con el solo uso de sus bracitos, aferrándose a cada parante par de la baranda, Nico completaba su hazaña.
Y ya estaba listo para su siguiente derroche de energía, inconciente de los "no corras" de sus padres, de los "te vas a lastimar" de la abuela, y de la mortalidad intrínseca del ser humano.
Y acá viene el final, con Nico haciendo torpes malabares con tres pelotas de tenis en el ático, y una que se va a caer en una hendija que da a un canal de ventilación de la planta alta. Nico se asoma y ve que quedó trabada entre dos chapas, justo donde hay una curva. El canal es angosto, pero la pelota está casi al alcance de la mano, así que Nico no lo piensa dos veces y ya está de cabeza en el estrecho túnel, estirando su brazo izquierdo hasta casi tocar, hasta tocar la pelota. Solo faltan un par de centímetros, y ahí, ahí está! Ya tiene la presa entre la punta de dos dedos y sonríe. Sube la mano sudorosa para asirla definitivamente, pero de repente todo su cuerpo resbala. Ahora la pelota está firmemente en su puño izquierdo, pero el resbalón lo dejó en la curva, apretado el pecho y golpeada la cabeza. Su cara está aplastada contra una de las paredes del canal, y casi sin poder moverse respira contra la chapa que le devuelve un aire húmedo y viciado, con olor a polvo y al metal que lo aprisiona. Siente el latido acelerado de su corazón y escucha su respiración y sus sofocados quejidos, pero del exterior no le llegan más que ecos apagados, como si estuviera tan lejos.
Trata de usar todas sus fuerzas para volver a subir, pero no es suficiente, el pecho está muy apretado y unas lágrimas empieza a caer por su sien para mezclarse con el sudor de su pelo. Trata de gritar pero el pecho está muy apretado, solo puede sollozar, sacudiendo levemente todo su cuerpo, mientras sus manos siguen intentando empujarlo hacia arriba, sin soltar la pelota, sin éxito.
Una hora más tarde, sus padres empiezan a extrañar sus ruidos y lo llaman, lo buscan, recogen dos pelotas de tenis y pasan junto a la abertura gritando su nombre junto a amenazas de veda de televisión y calle si no contesta. Pero él quiere contestar, su voz quebrada quiere gritar "¡ACÁ, MAMÁ!" pero el pecho le duele con solo respirar y sus gritos son silencio.
Después, las consultas a los vecinos, las llamadas a los amigos de la escuela, el aviso a la policía, la búsqueda desesperada, y Nico gritando "MAMÁ" solo en su frondosa imaginación.
|
|